Quidditch

Estándar

Sospechábamos que Cristóbal Montoro se había escapado de alguna saga épica tardomoderna, tipo Terramar o Mundodisco, y no íbamos descaminados. Al menos, en lo de formular un conjuro y esperar obtener consecuencias, nos ha salido mago, aun cuando las consecuencias (como a menudo les ocurre a los magos) no fueran las esperadas. Profetizó plagas bíblicas sobre las cuentas públicas asturianas y ha empezado a cumplir, bien que sin poder evitar que algún efecto colateral le diera en los morros: fue abrir Montoro la boca y precipitar un acuerdo de investidura entre PSOE y UPyD cuyo primer efecto será el de enviar a Cascos al hiperespacio. Ya es algo. Es previsible que sus viejos compañeros del PP le acompañen en el viaje.

Así pues, a Montoro le vieron el envite y es lo suyo que le tocara mostrar las cartas. Bien es verdad que las cartas las había repartido Cascos, así que nadie gana. Menos que nadie, el millón de asturianos atrapados en medio de este partido de quidditch y a quienes, ni se les permite participar en el juego, ni tienen el menor interés en ese absurdo deporte: víctimas, como los demás, de esta peculiar versión de la doctrina Otegi por la cual los poderes públicos han decidido socializar el sufrimiento. El sufrimiento de los bancos, se entiende.

En cuanto a Cascos, poco margen de maniobra le queda, a no ser que se decida a emular a Boris Yeltsin y bombardear la Xunta Xeneral del Principáu. No es muy plausible, pero no descartemos nada: ha sido un año muy largo, muy inútil, lleno de ruido y furia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s