Gatopardos

Domingo 7 de abril de 2013. El diario El País se marca un especial pro-abdicación con una semblanza del príncipe Felipe firmada por Jesús Rodríguez (“Felipe de Borbón es fieramente humano. Un soñador que intenta no desviarse de la misión que le ha sido encomendada.”), una profecía sociométrica de José Juan Toharia (“¿Está en peligro la institución monárquica? Más bien parece estarse produciendo un acelerado reemplazo del hasta ahora dominante juancarlismo por un pujante felipismo.”), una súplica/exigencia de Soledad Gallego-Díaz (“¿A qué esperan el presidente del Gobierno y el jefe de la oposición socialista para reunirse, encarar el problema y llevar conjuntamente al Parlamento las reglas de control que permitan proteger la jefatura del Estado?”) y un editorial del que lo mejor que se puede decir es que no desentonaría un ápice en ABC. Pero el signo más inquietante del alejamiento de la realidad que padece El País (me resisto a llamarlo “pura y simple manipulación”) es esta perla firmada por Fernando Garea: la alternativa republicana solo la defienden “los grupos minoritarios, que se estrellan contra la abrumadora mayoría parlamentaria de PP más PSOE”. Me parece una afirmación desafortunada por dos razones: la primera, que no forma parte de un artículo de fondo, sino de un reportaje sobre la decadencia de la Corona; la segunda, que en el mismo número del periódico figuran los resultados de un sondeo según los cuales esa “abrumadora mayoría parlamentaria” podría dejar de ser abrumadora y mayoría en cualquier momento.

Sí, la abdicación les corre prisa (y no, el juego de palabras no ha sido voluntario). Cuanto más tiempo pasa, más se enfanga la Casa Real. Aún se está a tiempo de ofrecer al rey como chivo expiatorio y entronizar a su heredero, pero si se dilata la espera hasta unas próximas elecciones, puede que el escenario de un debate parlamentario sobre la república ya no sea tan utópico. Toda vez que el destino de la monarquía va ligado al del pacto constitucional de 1978 y este, a su vez, a la continuidad de la alternancia en el poder de PP y PSOE, por donde quiera que se quiebre esta cadena, se acabó el Circo de la Transición con todos sus equilibristas, domadores y payasos. En cambio, la abdicación supondría una catarsis que, por lo menos, aplazaría las aspiraciones republicanas durante unos cuantos años. Ese es el sentir que parece ir imponiéndose en las sedes de los dos “grandes partidos”: cambiar las cosas para que sigan igual.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s