Moraleja

En Moraleja de Enmedio, al sur de Madrid, sonó el Cara al sol durante el desfile de carrozas de las últimas fiestas patronales; una bandera de España con el águila de San Juan colgaba del balcón del ayuntamiento. Estamos en septiembre de 2013, así que la escena no es tan anacrónica como pudiera pensarse: estos últimos meses, la hinchada popular (del PP) se ha echado al monte, sin prejuicios, y de ello se ha hecho eco la prensa, alguna prensa, un pequeño sector de la prensa. Saludos romanos, simbología fascista, Rafael Hernando comparando mitologías. No se trata de un calentón, no seamos ingenuos: Franco sigue enterrado en Cuelgamuros y el partido que gobierna en España aún no ha condenado el llamado alzamiento nacional, así que no nos echemos las manos a la cabeza, que aún no toca. Tocará el día en que se haya expiado la vergüenza de haber permitido que un ministro de Franco fuese diputado en Cortes y presidente en Galicia. Tocará cuando hayamos podido explicar cómo fue que se consiguió hacer pasar a Baltasar Garzón por un tipo de extrema izquierda solo por haber promovido unas formalidades que cualquier sociedad post fascista consideraría mínimas e inexcusables. Mientras tanto, ahorrémonos las excusas y los pucheros, pero sobre todo no minimicemos esos brazos en alto, esos exabruptos falangistas, esa insolencia de niñatos: mientras unos sigan mirando a otra parte, instalados en la tan manida ficción de la España moderna y democrática donde no pasan ciertas cosas, y la izquierda siga en sus alambiques, empeñada en destilar la pureza como si el Gran Salto Adelante fuese a ser pasado mañana, los cachorros del fascismo seguirán crecidos y seguirán creciendo. Hasta que ya sea tarde para intentar meterlos a sus jaulas.

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2 comentarios sobre “Moraleja

  1. sobre lo de baltasar garzón pienso lo mismo de mayor zaragoza o del francés de rebelaos! cómo hoy la defensa de la declaración de los derechos humanos se convirtió en algo que solo la extrema izquierda realizamos. hasta que grado degenerativo llegamos en tan corto periodo de tiempo.

    1. Cierto, y tanto ha moderado la izquierda su discurso, que todavía se entiende menos nuestra incapacidad para formar frentes comunes. Al menos en otros tiempos las posiciones enfrentadas eran no necesariamente fuertes pero sí significativas, qué sé yo: revolución permanente versus socialismo en un solo país, etcétera. Y con todo, hubo lugar para armisticios y pactos y frentes populares. Ahora, en cambio, en medio de este repliegue y con un discurso que no escandalizaría demasiado a Voltaire, ¿dónde está el frente interior? Yo no acabo de verlo, o si lo veo, no quiero creerlo.

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