Surfin’ Asturies

Estándar

Nun son pocos los rituales que fui abandonado colos años. Celebrar determinaes feches xuntándome con xente paecío a mi en dalgún aspectu, yera ún d’ellos. Otru consistía en pasar bien davezu un día en monte, nel cordal que separa los valles d’Ayer y Turón. Los dos los abandoné por motivos diferentes, cuasi opuestos. Continuar leyendo

El cielo puede esperar

Estándar

Supongo que soy de esos izquierdistas trasnochados que piensan que al PSOE, ni agua. Oigo PSOE y automáticamente pienso en el GAL, en la OTAN, en la reconversión industrial, en la Ley Corcuera, en la reforma del 135 CE, en la Ley de Partidos, en los insumisos presos, en los sindicalistas presos, en las puertas giratorias, en la religión en las escuelas, en la sumisión a la monarquía, y todo eso sin necesidad de prestar atención a Felipe González en su ultimísima faceta de capo di tutti capi. Lo confieso: yo soy el que aplaudió cuando Pablo Iglesias dijo aquello de la cal viva. Lo hice: aplaudí mentalmente y acto seguido me mandé a mí mismo al rincón de pensar. Continuar leyendo

No ha sido el señor D’Hondt

Estándar

El Partido Popular ha vuelto a ganar las elecciones. Era difícil otro resultado sin que mediara una catástrofe biológica, tipo peste bubónica: una sociedad no cambia tanto en seis meses. Igual de previsible era que los demás partidos mantuviesen su cuota de poder, salvo Ciudadanos. (Hay algo en Ciudadanos que se impugna a sí mismo, igual que lo había en UPyD, y ese es ahora mismo uno de los asuntos que más me intriga de la política española, pero no es de eso de lo que tratan estas líneas. Cada cosa a su tiempo.)

Estas líneas tratan del resultado de Unidos Podemos, de su relación con el electorado del PSOE y con la evolución de Podemos desde su creación hace dos años y medio. Y no pretendo disfrazarlas con retórica pseudocientífica (las ciencias sociales, para quien las trabaja): es personal, no son negocios. Continuar leyendo